Fue vecino y poblador de la jurisdicción de la Villa de Nuestra Señora de Luján, nombrado alcalde de la Santa Hermandad por el partido de la Cañada de la Cruz.
Funcionario y vecino de relevancia en la jurisdicción de la Villa de Luján y el pago de la Cañada de la Cruz durante el periodo de organización de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1819, integró el cuerpo capitular de la Villa de Luján como regidor defensor general de menores, participando en actos institucionales clave como el juramento de la Constitución de 1819 y la recepción del juramento del brigadier general Cornelio de Saavedra. En el año 1820, fue nombrado Alcalde de la Santa Hermandad para el partido de la Cañada de la Cruz, ejerciendo la justicia rural en dicho distrito. Tras la supresión de los cabildos por la reforma de 1821, continuó su carrera en la administración de justicia, desempeñándose como juez de paz de Exaltación de la Cruz durante los periodos de 1823 y 1824.
Fue un practicante de la medicina tradicional que ejerció en la Villa de Luján a finales del siglo XVIII. Para el año 1779, se desempeñaba como curandero con la anuencia oficial del cabildo local, debido a que la población carecía de un médico examinado y titulado en ese momento. Su labor fue esencial para cubrir la demanda sanitaria de los vecinos hasta que en 1781 se estableció el cirujano Francisco Lozano del Castillo, primer profesional aprobado por el Real Protomedicato en la zona.
Vecino de relevancia en la Villa de Nuestra Señora de Luján a principios del siglo XIX. En el año 1804 y 1811, fue elegido para integrar el cabildo de dicha villa local como defensor general de menores.
Trabajó como maestro mayor de carpintería en la Villa de Nuestra Señora de Luján a principios del siglo XIX. En julio de 1804, tuvo a su cargo la responsabilidad técnica y administrativa de la construcción del "nuevo puente" de la Villa, una obra de infraestructura estratégica para el tránsito del Camino Real.