Fue un distinguido vecino del pago de la Cañada de la Cruz, cuya vida pública estuvo ligada a la administración de justicia rural en las últimas décadas del periodo virreinal. Desempeñó el cargo de alcalde de la Santa Hermandad para dicho partido en tres ocasiones: en 1791, 1803 y 1805.
Fue un destacado vecino de San Antonio de Areco, perteneciente a una influyente red familiar de hacendados y funcionarios locales. En 1810, fue elegido por el Cabildo de Luján para desempeñarse como alcalde de la Santa Hermandad de Areco, continuando la tradición de servicio público de su padre, Felipe Antonio, y de su hermano Pedro. Su prestigio en el pago se mantuvo tras la Revolución de Mayo, figurando en 1815 como uno de los candidatos de la élite local para representar al partido en el Congreso de Tucumán. No debe confundirse con su homónimo contemporáneo, Francisco Mariano Martínez, quien fue alcalde ordinario de la Villa de Luján en 1814.
Considerado el primer sabio y naturalista argentino. En 1826 fue nombrado catedrático de Medicina Legal. Se desempeñó como médico de policía, cirujano militar y administrador de vacuna en la Villa de Luján, donde residió entre 1828 y 1849. Su labor científica en la villa incluyó investigaciones paleontológicas en el río Luján, destacando el hallazgo en 1845 de un felino extinto al que denominó Muñifelis bonaerensis. Es autor de los "Apuntes topográficos" (1847), obra pionera que vincula el clima con el estado mental de los habitantes.
Destacado vecino y funcionario de la Villa de Luján en el período virreinal. En 1774, como alcalde de la Santa Hermandad de los partidos de Areco y Cañada de la Cruz, tuvo una intervención clave en el ordenamiento del territorio al recomendar al Cabildo que los cultivos se confinaran a las proximidades de la frontera, sobre el viejo camino de Mendoza, para evitar conflictos con la actividad ganadera. En 1776, cuando ejerció el cargo de defensor de pobres, y continuó en 1777 al ser nombrado mayordomo del cuerpo capitular bajo la alcaldía de Manuel de Pinazo. Formó parte de la elite de vecinos que alternaron la administración de justicia rural con las magistraturas urbanas en la jurisdicción lujanense.
Ocupó el cargo de alcalde de la Santa Hermandad de la Cañada de la Cruz (actual Exaltación de la Cruz) en el año 1821. Su actuación es históricamente significativa por ser el último en desempeñar esta función judicial y policial en la región antes de que la ley del 24 de diciembre de 1821 suprimiera los Cabildos en la provincia de Buenos Aires.
Fue un vecino y propietario de tierras vinculado a la jurisdicción de la Villa de Nuestra Señora de Luján durante el siglo XIX. Su actividad económica en la región quedó registrada en la documentación civil a través de la adquisición de bienes inmuebles, destacándose la compra de un terreno de propiedad de Cesárea Álvarez.
Fue un vecino de relevancia en la Villa de Luján a fines del periodo virreinal, integrando el cuerpo capitular en un año de gran agitación política previa a la Revolución de Mayo. En 1809, se desempeñó como regidor defensor general de pobres de la villa.
Vecino vinculado a la jurisdicción de la Villa de Nuestra Señora de Luján durante el periodo de la Confederación Argentina.
Vecina y propietaria con arraigo en la jurisdicción de la Villa de Nuestra Señora de Luján. Su presencia y actividad en la campaña bonaerense se documenta desde al menos 1792, lo que la sitúa como una pobladora que atravesó la transición del periodo virreinal a la era republicana conservando la integridad del patrimonio familiar. Pertenece al linaje de los Moreira (o Moreyra), una familia troncal establecida en el pago de Luján y los Arroyos desde mediados del siglo XVIII, integrada a la red de labradores y pequeños hacendados que consolidaron la propiedad agraria en la región. Su estatus como poseedora de bienes raíces se confirma a través del proceso de transmisión patrimonial de sus tierras, las cuales fueron adjudicadas legalmente a su hija, Petrona Moreira, hacia 1837 tras su fallecimiento.
Vecino hacendado de gran prestigio e influencia en el Partido de la Cañada de la Cruz. Su estatus social se consolidó mediante su vínculo matrimonial con Juana Casco, nieta de Maiorano Casco y perteneciente al influyente linaje de los Casco de Mendoza, fundadores y patronos de la capilla del pueblo. Su carrera pública incluye el ejercicio de la máxima autoridad judicial en la campaña como Alcalde de la Santa Hermandad de la Cañada de la Cruz en dos periodos: 1804 y 1808. Integró el cuerpo capitular de la Villa de Nuestra Señora de Luján, desempeñándose como miembro del Cabildo en los años 1810 y 1812.