Acta de la reunión del Cabildo, Justicia y Regimiento de la Villa de Nuestra Señora de Luján, celebrada el 13 de agosto de 1781.
En dicha fecha se reunieron Carlos Tadeo Romero, alcalde ordinario; Manuel de la Riva, alguacil mayor; Antonio Pereyra y Mariño, regidor decano; Alonso González, regidor defensor general de menores; y Antonio Perelló, regidor defensor general de pobres.
El regidor decano propuso, ante la persistente sequía y el riesgo de pérdida de sementeras y ganados, la celebración de un novenario de misas a Nuestra Señora, titular de la villa, para implorar el auxilio divino. El Cabildo acordó por unanimidad oficiar al cura y vicario para que lo inicie desde el 14 del corriente, salvo impedimento legítimo.
Asimismo, se trató el deterioro de maderas y herramientas pertenecientes al Cabildo, ordenándose averiguar quién está a su cargo y exigir rendición de cuentas. Se dispuso también la compostura y nivelación de las calles, especialmente la principal —por donde transita el comercio que contribuye al pontazgo—, reparando plaza y vías públicas con trabajo de presos de menor delito, multas del juzgado o fondos del Cabildo; y obligando a los vecinos a arreglar el frente de sus pertenencias, con contemplación hacia los más pobres.
En materia de abastos, se resolvió establecer uno o dos obligados para asegurar el suministro continuo de carne, con fianzas suficientes, prohibiendo a los vecinos matar ganado para la venta, salvo para su propio consumo, bajo pena. Se facultó al alcalde para dictar los recaudos necesarios.
El alcalde expuso las dificultades en la administración de justicia por las comisiones militares que el sargento mayor Mathías Carro impone al alguacil mayor, lo que afecta el servicio judicial y la custodia de la cárcel. Se acordó consultar al teniente de rey y gobernador interino y atenerse a su resolución.
Respecto de las infracciones al auto de buen gobierno por animales en tierras de pan llevar, se instó al alcalde a hacerlo cumplir estrictamente, nombrando jueces en los parajes para vigilar y sancionar a los contraventores.
Para ejecutar la compostura de calles, el recaudo de herramientas y demás disposiciones, se comisionó a Antonio Perelló.
Finalmente, se trató la petición de Juana María Leguizamón, viuda de Francisco Javier de Leyva, quien reclamó el pago del saldo por la venta al Cabildo, en 1772, de 325 varas de tierra destinadas a ejido. Reconocida la compra y regulado el precio a dos reales por vara, se fijó el importe total en 81 pesos y 2 reales; descontados 40 pesos ya percibidos, se ordenó pagarle 41 pesos y 2 reales, previa exhibición de documentos y otorgamiento de escritura a favor del Cabildo, librándose orden al recaudador de propios Gerónimo Manzanedo.
No habiendo otro asunto que tratar, se dio por concluido el acuerdo, firmando los concurrentes, actuando por ante sí.