Acta de la reunión del Cabildo, Justicia y Regimiento de la Villa de Nuestra Señora de Luján celebrada el 16 de septiembre de 1795.
Asistieron Manuel de Pinazo, alcalde ordinario; Juan Pablo López Camelo, regidor decano; Silvestre Burgos, regidor defensor general de menores; y Esteban de Torres, alguacil mayor.
Reunidos para el tratamiento de asuntos de interés público de la Villa, los capitulares trataron en primer término sobre la continuación y conclusión del edificio de las casas capitulares, cuya construcción había sido autorizada por facultad real en el año de 1792. Con el fin de asegurar la pronta y adecuada ejecución de la obra, acordaron nombrar como diputado encargado de la misma a Juan de la Fuente, vecino de esta Villa y persona de reconocida probidad. Se le confió el cuidado y vigilancia de los materiales destinados a la construcción, debiendo informar al Cabildo de cualquier falta o defecto que advirtiese, así como llevar razón detallada de los salarios de los maestros, albañiles, peones y demás operarios que trabajasen en la obra. Los pagos correspondientes debían realizarse con los fondos que para tal efecto le librase la junta municipal de propios. Hallándose presente, Juan de la Fuente aceptó el encargo.
Seguidamente se hizo comparecer a Gaspar Contreras, vecino de la Villa, quien adeudaba al fondo de propios una cantidad superior a trescientos pesos. Este propuso satisfacer dicha deuda mediante la provisión de ladrillo destinado a la continuación de la obra de las casas capitulares. El Cabildo estimó conveniente la propuesta y acordó que el referido Contreras suministrase el ladrillo necesario para la ejecución de los arcos, bóvedas y azotea del edificio. Se fijó su precio en nueve pesos el millar, condición que el mencionado Contreras aceptó, obligándose a proveer el material cuando se le ordenase. Este ajuste se tuvo por conveniente por ajustarse al presupuesto elaborado por Pedro Preciado, arquitecto de obras públicas, aprobado por la Real Audiencia de Buenos Aires.
Asimismo se resolvió encargar al alcalde ordinario la compra de la cal necesaria para la obra, debiendo verificar previamente su calidad, idoneidad y precio corriente, procurando la mayor equidad tanto en su adquisición como en el ajuste del flete para su transporte a la Villa.
Finalmente, atendiendo al estado del puente del río —cuyo derecho constituye el principal fondo de propios de la Villa— se acordó adquirir tres tirantes de madera destinados a su reparación y fortificación.
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